La historia de Miguel Vidal, es el perfecto ejemplo de que rendirse nunca es la respuesta correcta ante la vida.

Tras pasar su adolescencia dedicado al baloncesto, todo parecía indicar que se convertiría en jugador profesional cuando llegó a la cantera del equipo Breogán de Lugo. Una lesión truncó su carrera pero él ya tenía un plan B: estudiaría INEF para ejercer como profesor de educación física, ya que los niños siempre había sido otra de sus pasiones.

Una vez graduado, se da cuenta de que todavía es muy joven para anclarse a un lugar, a un colegio o un gimnasio. Él necesitaba volar y así lo hizo. Primera parada: Londres.
Ahí pasó un largo tiempo de inmersión cultural, haciendo amistades con diferentes nacionalidades y enriqueciéndose mucho a nivel personal. Pero las condiciones económicas trabajando allí como au pair, no eran las mejores y las ganas de vivir mejor, le hacen planear dar el salto a Nueva York… Lo que él no sabía era que para vivir el sueño americano iba a tener que pagar un precio muy alto.

En cuanto coge el metro desde al aeropuerto y sale de las “alcantarillas” de Nueva York a la superficie, la imagen que ve, es idílica. Rascacielos iluminados, muchísima gente y una emoción que se mezcla con la realidad que acaba de descubrir: le va a tocar trabajar muy duro para competir con todas esas personas y conseguir el trabajo que quieres.


El primero fue cuidando a dos mellizos durante un mes y medio, donde la madre soltera le daba alojamiento a cambio de 4 horas al día de trabajo, el cual se complicó porque ambos niños sufrían autismo. Y su estancia complicada no había hecho nada más que empezar.

Tras casi dos meses en esa casa, llegó la sustituta, como ya había acordado con la madre y Miguel se vio en la calle y sin dinero. Una semana muy dura, que le hizo bajar a los infiernos de una ciudad que te muestra las dos caras de la vida.

new york


Se le pasó por la cabeza coger un vuelo de vuelta a España, pero optó por la resiliencia y poco a poco, la situación empezó a mejorar. Tras un periodo de duras entrevistas, consigue finalmente un trabajo en San Francisco, para cuidar a un niño de 12 años, de padre soltero y millonario. Los próximos cuatro años se convertirá en una pieza imprescindible en esa familia donde los lujos no le abruman, ya que había conocido, meses atrás, la peor parte de emigrar a EE.UU.

Después de 3 años trabajando para la misma familia, se da cuenta que la energía que lo hacía diferente comienza a perderla, por lo que decide plantearle al niño qué ocurriría si él el día de mañana no estuviese. Obtiene una respuesta positiva y empática por lo que cumplidos los cuatro años decide hablar con el padre para comunicarle que la cuenta atrás de los seis meses había comenzado.

La aventura había finalizado pero sus ganas de ayudar a los niños no. Por eso decide contar su historia en el libro «El nanny manny«, y donar la recaudación de todas las ventas a la organización Save the Children.

Dónde encontrar a Miguel Vidal
Instagram: @elnannymanny y @mikevidy
Comprar el libro en amazon aquí

María Mera
María Mera

Mente viajera

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