De Vietnam al Polo Norte

“Invertir en experiencias, no en cosas materiales.” Es la filosofía de vida de nuestra protagonista. Y con ese pensamiento, su vida es una aventura desde que acabase sus estudios de Gestión y Dirección de Empresas Hoteleras. Alicia Romero tiene 28 años, es gallega, amante de su tierra pero curiosa del mundo. Esa inquietud es la que no le deja quedarse quieta, ni cuando está en casa de visita. Como ahora.

Tras algunos años sin saber que estudiar ni que hacer, la escuela superior de hostelería de Galicia dio una charla en su instituto que le inspiró y acabó matriculandose. Una de las mejores decisiones de su vida. Una carrera totalmente práctica de 3 años, que brindaban al final de cada curso prácticas en diferentes hoteles. Sus destinos fueron Benidorm, Cádiz y Méjico, donde estuvo 5 meses viviendo.

Una experiencia que fue la guinda del pastel a la carrera que había elegido. Reconoce que en el instituto no era muy buena estudiante, sin embargo, en la Universidad quedó entre las 3 primeras.

Unas prácticas de final de carrera que la llevaron a Vietnam durante 6 meses, donde al final la contrataron como jefa de operaciones en el hotel durante 5 años.

Mucho tiempo en un país que ha crecido mucho en turismo y donde asegura que si te mueves por zonas rurales, los locales no están acostumbrados a ver extranjeros y eso les llena de curiosidad y felicidad. Una sociedad muy abierta y generosa con el visitante.
En el año 2000 Vietnam recibió dos millones de turistas y en el 2019 superó ya los 10 millones. Un crecimiento que se debe a que el país se hizo más accesible al eliminar la obligatoriedad de solicitar visado a la mayoría de países de la Unión Europea.


Pero en 2020 llega el COVID y en abril de 2021, Alicia decide abandonar el país ya que la situación estaba muy complicada. Deja atrás 5 años de su vida y se vuelve a Galicia, sin saber muy bien cuál sería su futuro.

Empezó a interesarse en la posibilidad de trabajar en barcos y comenzó un curso para ello, llamado STCW, donde conoció un biólogo que trabajaba en un crucero de expedición. Gracias a su amistad consiguió una entrevista que pasó con nota y desde entonces trabaja guiando a gente en pequeños barcos por el Polo Norte.



Son dos semanas con un máximo de 200 pasajeros que llegan a sitios naturales muy remotos, donde nadie llega, para ver parajes únicos y disfrutar de avistamientos de ballenas o fenómenos atmosféricos como auroras boreales. Todo ello acompañados de biólogos, astrofísicos y conservacionistas marinos. Una experiencia al alcance de muy pocos, ya que el billete más barato ronda los 6000 euros.

Para ella es una oportunidad increíble de disfrutar de su trabajo, ya que la interacción con el pasajero es más íntima de lo que lo es en un crucero de grandes dimensiones. Muy distinto al conceto del barco en el que ella trabaja y en el que se siente realizada, donde cada día es una nueva aventura.

DÓNDE ENCONTRARLA


IG: @sissiromerop

María Mera
María Mera

Mente viajera

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